El paso de la sociedad industrial a la llamada sociedad de la información, está cambiando el entorno económico mundial, los ciclos de producción, la organización industrial de las empresas, los gobiernos y también está replanteando el quehacer profesional del diseño.
La tecnología es un factor indispensable para el diseño, los diseñadores deben contar con conocimientos diversos en esta área (durante todo el proceso del diseño), que van desde el dominio de equipos de cómputo y software especializado para comunicar sus resultados de diseño hasta el conocimiento profundo de las TCI’s.
Hoy la tecnología permite dar diversas respuestas en tiempo real: es posible llevar a cabo modificaciones a productos y servicios en tiempos mínimos y a un costo menor y es por eso, que las empresas demandan que los proyectos de diseño sean eficaces y eficientes y que los diseñadores (gráficos, industriales o interactivos) consideren las posibilidades de un uso más racional de los recursos y de las nuevas tecnologías.
Las tecnologías de información están recuperando la experiencia sensorial, que hoy vuelve a ser una forma esencial para comunicar. El diseño ya no está más sujeto a las limitaciones físicas del tiempo o el espacio. Hoy mensajes y servicios pueden ser experimentados al mismo tiempo por miles de personas, sin importar su localización física.
Los diseñadores empiezan a incursionar en la cultura digital, generando nuevas alternativas en los lenguajes visuales, nuevas formas de percepción, nuevos sentidos de interpretación y quizás hasta una nueva racionalidad.


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