Hace días fuí a ver la película La Isla, que plantea un posible futuro cercano lleno de cuestionamientos éticos. Con la tecnología digital, los sistemas de información, la genética y la clonación digital, como ejes del discurso social contemporáneo, la historia cuestiona cómo será la sociedad de inicios del siglo XXI en los países desarrollados.

La trama (con mucha acción hollywodense) hace algunas referencias directas al texto de Aldous Huxley: “Un mundo feliz”, donde se dibuja un planeta deshumanizado con la ciencia y la tecnología al servicio de los intereses económicos. La historia de Huxley, escrita en 1932, introduce un elemento central para la revolución digital actual: la genética. En efecto, la idea de que la genética pudiera llevar al poder y dominio social absoluto, parecían ciencia ficción a inicios del siglo pasado, sin embargo hoy es una realidad.

La Isla se desarrolla en la segunda década del siglo XXI, en un centro médico de clonación donde están en cautiverio cientos de réplicas de seres humanos, que se creen sobrevivientes de un desastre ecológico que ha exterminado a la mayoría de la población de la tierra. Lincoln Six-Echo, el protagonista, descubre que es sólo un clon de repuesto para un ser humano de primera clase. La historia, entretenida y bien contada, cuestiona los supuestos “beneficios” que han traído las nuevas biotecnologías a la sociedad y los contrapone con los valores de igualdad, respeto y justicia social.

Bibliografía:

HUXLEY, Aldous, Un mundo feliz, Hyspamerica, Bs. As. 1986.
LA ISLA, (The Island) dir. Michael Bay, 127 min. USA, 2005.